Según fuentes confiables, de las distintas fuerzas de seguridad del país, por primera vez en la historia democrática, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal unifican sus reclamos. Con salarios bajo la línea de pobreza y una crisis terminal en sus prestaciones médicas, los efectivos preparan un "abrazo" al Edificio Centinela el próximo 2 de abril. El Gobierno, entre la urgencia de una recomposición salarial y la encrucijada de aplicar su propio protocolo antipiquetes contra quienes deben ejecutarlo.
La unidad que el poder no previó
Lo que comenzó como un murmullo en grupos de WhatsApp de suboficiales se transformó en un frente común que rompe con décadas de fragmentación institucional. La convocatoria para el jueves 2 de abril no es solo un reclamo salarial; es la cristalización de un malestar que atraviesa verticalmente a las cinco fuerzas de seguridad de la Nación: Gendarmería (GNA), Prefectura (PNA), Policía Federal (PFA), Seguridad Aeroportuaria (PSA) y el Servicio Penitenciario (SPF).
El carácter "inédito" radica en la coordinación. Históricamente, los conflictos de estas fuerzas han ocurrido en tiempos distintos o con reclamos sectoriales. Hoy, el diagnóstico es idéntico para todos:
Indigencia salarial: Sueldos básicos que apenas rozan los $800.000, obligando a miles de efectivos al "pluriempleo" (como servicios de transporte privado) para subsistir.
Abandono sanitario: La fragmentación y crisis de las obras sociales (como la reciente transición a la OSFFESEG) ha dejado a las familias de los uniformados sin coberturas básicas en momentos críticos.
El laberinto del Protocolo Antipiquetes
La movilización plantea una paradoja operativa para el Ministerio de Seguridad que conduce Alejandra Monteoliva. El "Protocolo para el Mantenimiento del Orden Público", piedra angular de la gestión actual, exige el uso de la fuerza federal para liberar vías de circulación.
-¿Qué sucede cuando los manifestantes son los propios integrantes de esas fuerzas?
Vacío Operativo: Si la orden es desalojar, la cadena de mandos se enfrenta a un desafío moral y técnico: pedir a un efectivo que reprima a su propio compañero de armas o a su familia, quienes también estarán presentes en la marcha.
-El “Efecto Rosario” y el Interior El malestar se potencia en zonas calientes como Rosario y el norte de Salta, donde la sobrecarga horaria y el riesgo de vida no coinciden con la retribución económica. En Salta, se espera que el foco de la protesta se concentre en Tartagal, un punto neurálgico para la Gendarmería.
Una gestión bajo la lupa
La ministra Monteoliva, cuestionada internamente por sectores de la Casa Rosada que extrañan la "mano firme" de su predecesora, enfrenta su prueba de fuego. Mientras el Gobierno nacional intenta desactivar la bomba con promesas de una recomposición similar a la de las Fuerzas Armadas, el tiempo corre.
La fecha elegida no es casual: el 2 de abril, día de la soberanía, servirá de marco para que quienes "cuidan la frontera y el orden" reclamen por su propia dignidad. El país observa con atención: cuando los encargados de la seguridad se declaran en emergencia, el tablero político entra en una zona de turbulencias desconocida.