La última función de Messi: el Monumental se prepara para despedir al hombre que cambió la historia de la Selección
Argentina enfrentará este martes a Benín desde las 20, pero el resultado será casi una anécdota. Lionel Messi jugará su último partido con la camiseta de la Selección y el fútbol argentino se prepara para una noche cargada de homenajes, recuerdos y lágrimas. Será el final de una historia que comenzó hace más de dos décadas y terminó convirtiendo al rosarino en campeón del mundo y símbolo de varias generaciones.
Hay partidos que se recuerdan por un gol, una atajada, una gambeta o un resultado. Y hay otros en los que el fútbol queda en segundo plano porque lo verdaderamente importante sucede alrededor de la pelota.
Este martes será uno de esos días.
Lionel Messi volverá a salir al césped del Monumental vestido de celeste y blanco. Pero esta vez será diferente. Será la última.
Argentina enfrentará a Benín desde las 20 en un amistoso internacional que, por la jerarquía de los equipos y por lo que hay en juego, podría pasar inadvertido en cualquier calendario. Pero hay un detalle que transforma completamente la noche: será el último partido de Messi con la Selección Argentina.
El resultado, entonces, será apenas una estadística.
Lo importante estará en otro lado: en las tribunas, en las lágrimas, en los abrazos, en los recuerdos y en esa extraña sensación de saber que se está viendo por última vez algo que durante más de veinte años pareció eterno.
Una despedida que comenzará mucho antes del partido
El homenaje no quedará limitado a los noventa minutos.
Desde el mediodía funcionará un Fan Fest en el campo de deportes de Ciudad Universitaria, donde habrá pantalla gigante para seguir el encuentro, espectáculos musicales y distintas actividades para quienes no consiguieron entradas para el Monumental.
El estadio estará repleto.
La transmisión televisiva estará a cargo de Telefe y TyC Sports desde las 20, aunque las actividades se extenderán hasta cerca de la medianoche.
Todo estará organizado alrededor de un único protagonista.
Messi.
Incluso habrá una camiseta especialmente preparada para la ocasión.
Los amigos volvieron para acompañarlo
Lionel Scaloni convocó a treinta futbolistas para la despedida.
Entre ellos aparecen nombres que explican buena parte de la transformación de la Selección durante los últimos años. Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi y Giovani Lo Celso fueron especialmente convocados para acompañar al capitán en esta última noche.
La intención es reunir parte de aquella generación que llegó hasta la cima con Messi y, al mismo tiempo, mostrar a los jóvenes que deberán hacerse cargo del futuro.
Será, inevitablemente, una especie de cambio de guardia.
De un lado estarán quienes atravesaron junto al número 10 las derrotas, las críticas y finalmente las grandes conquistas.
Del otro, los futbolistas que crecieron mirando esa historia por televisión y que ahora deberán construir la suya.
En el medio estará Messi.
Como estuvo durante más de dos décadas.
De aquel chico de 18 años al capitán campeón del mundo
La historia comenzó en agosto de 2005.
Messi tenía 18 años cuando debutó con la Selección Mayor ante Hungría. Aquella primera aparición duró apenas unos segundos antes de una expulsión inesperada.
Difícilmente alguien pudiera imaginar entonces todo lo que vendría después.
Hubo Mundiales, finales perdidas, críticas feroces y hasta una renuncia momentánea a la Selección.
También hubo regreso.
Y revancha.
La Copa América de 2021 en el Maracaná quebró definitivamente la maldición. Después llegó la Finalissima frente a Italia y, finalmente, Qatar 2022.
Allí apareció la imagen que durante años había perseguido al fútbol argentino: Messi levantando la Copa del Mundo.
Ya no faltaba nada.
La historia que tantas veces pareció destinada a quedar incompleta encontró su final perfecto.
Benín, invitado a una fiesta ajena
Del otro lado estará Benín, actualmente ubicado en el puesto 93 del ranking FIFA.
Argentina llega después de golear 4-0 a Bolivia en Córdoba y 7-0 a la Sub 23 de Burkina Faso en el Monumental, encuentros utilizados por Scaloni para probar jugadores y variantes.
Pero incluso los futbolistas africanos saben que esta vez competir será apenas una parte de la historia.
Mohamed Tijani, defensor de Benín, lo resumió antes del encuentro al definir al argentino como "el Dios del fútbol" y admitir que no existe demasiado sentido en imaginar un plan específico para detenerlo.
Para los visitantes también será una oportunidad extraordinaria: podrán decir que estuvieron dentro de la cancha durante el último partido de Lionel Messi con Argentina.
El día después
La despedida también abre una pregunta que durante años nadie quiso formular demasiado fuerte.
¿Qué será de la Selección sin Messi?
Scaloni comenzó hace tiempo la renovación. Nuevos futbolistas fueron incorporándose y algunos campeones dejaron progresivamente su lugar.
Pero reemplazar a Messi será imposible.
No habrá otro.
El desafío será diferente: construir una Selección que conserve la identidad futbolística y competitiva desarrollada durante estos años sin depender de la presencia del jugador que ordenó buena parte de su historia reciente.
La posible continuidad de Scaloni y su cuerpo técnico aparece como una de las claves para atravesar esa transición.
Messi ya no estará dentro de la cancha.
Pero su influencia permanecerá.
La última pelota
En algún momento de la noche llegará.
El árbitro mirará su reloj.
Messi tocará una pelota por última vez con la camiseta argentina. Quizás sea un pase. Tal vez un tiro libre. Una gambeta. Un remate. O simplemente un toque corto hacia algún compañero.
Después llegará el silbato.
Y entonces probablemente nadie mire el resultado.
Las cámaras buscarán al número 10. Sus compañeros irán hacia él. El Monumental se pondrá de pie.
Habrá celulares levantados, camisetas, banderas y generaciones enteras tratando de guardar una imagen que ya saben irrepetible.
Porque durante más de veinte años los argentinos discutieron sobre Messi, lo criticaron, lo defendieron, sufrieron con él y finalmente festejaron con él.
Lo vieron crecer.
Lo vieron perder.
Lo vieron volver.
Y también lo vieron levantar la Copa del Mundo.
Este martes llegará el momento que parecía lejano incluso cuando todos sabían que algún día iba a ocurrir.
Lionel Messi jugará por última vez con la Selección Argentina.
Y por una noche, probablemente, nadie le pedirá otro milagro.
Alcanzará con verlo jugar.
