En un diálogo histórico con Felipe Pigna, el "Nano" analizó la crisis de las instituciones públicas, el avance del individualismo y el "deshonor" de los regímenes que persiguen la cultura. Una radiografía cruda sobre la Argentina actual y el valor de la memoria a 50 años del golpe.
Redacción Argentina24
Joan Manuel Serrat no ha regresado a la Argentina solo para el repaso nostálgico de su cancionero. En una entrevista exclusiva concedida al historiador Felipe Pigna para su canal de YouTube, el cantautor catalán se posicionó con firmeza frente al debate político y social que atraviesa el país, defendiendo el rol del Estado como garante de la dignidad humana y advirtiendo sobre las consecuencias de la "desesperanza" colectiva.
La Educación y la Salud como "Piezas Innegociables"
Para Serrat, la calidad de una democracia se mide por la solidez de sus servicios públicos. En un contexto de fuertes recortes y cuestionamientos a la estructura estatal, el músico fue categórico al definir estas áreas como los pilares de la estructura social.
"Una sociedad que dice ser democrática y donde la justicia social no existe... donde no existen como piezas fundamentales un derecho a la sanidad pública y a la educación pública, es muy difícil que pueda gustarte", sentenció.
Serrat vinculó la educación pública con la capacidad de contención social, especialmente para los sectores más vulnerables: "El que no tiene ingresos necesita necesariamente una escuela pública potente, contenedora y creativa, con buenos maestros". Bajo su mirada, el retroceso del Estado en estas funciones deja al individuo en un estado de desprotección que alimenta el "sálvate quien pueda".
Cultura y Poder: El Miedo a los que Leen
Al cumplirse medio siglo del golpe de Estado de 1976, la conversación giró inevitablemente hacia la memoria. Serrat, quien fue uno de los artistas más censurados por la última dictadura cívico-militar, rechazó el mote de "honor" por ser prohibido, devolviendo la carga ética a los victimarios.
"Es un deshonor para quien ejerció la violencia, el asesinato y la censura", afirmó. Además, analizó por qué los regímenes autoritarios atacan sistemáticamente al ámbito intelectual: "La cultura no es solo identidad, es conocimiento. Es saber el porqué de las cosas. Por eso se llevaron a los maestros, a los médicos y a la gente que tenía interés en la lectura. Sabían del poder del conocimiento".
La Argentina del "Malhumor" y la Inseguridad Laboral
Con la agudeza de quien conoce el pulso de la calle porteña desde hace más de 50 años, Serrat observó un cambio preocupante en el ánimo social. Describió una sociedad marcada por la "bronca" y un sentimiento de "eventualidad" constante, donde el ciudadano ya no tiene certezas sobre su trabajo o su futuro.
"La gente vive de mal humor... se pretende que el Estado desaparezca y se aplican leyes que restringen el derecho al trabajo; eso da mucha inseguridad. Te pone de mala leche".
Un Grito de Resistencia: "Canten y Manchensen"
Finalmente, el artista hizo un llamado a la acción ciudadana. Pidió no dejarse cohibir por el pesimismo ni por quienes intentan silenciar las expresiones populares. Citando el espíritu de su reciente paso por Mendoza —donde fue distinguido por la Universidad Nacional de Cuyo— recordó que la participación es vital.
Serrat instó a los argentinos a "mancharse" con la realidad, a comprometerse con el respeto al pensamiento ajeno para que el debate no se convierta en pelea, y a no abandonar nunca la canción como herramienta de libertad. "El hombre nació cantando... no dejemos que nos la quiten", concluyó, reafirmando que la cultura sigue siendo el último refugio frente a la barbarie.