Patagonia bajo cenizas / el grito de las provincias ante el colapso ambiental

Patagonia bajo cenizas / el grito de las provincias ante el colapso ambiental

Más de 230.000 hectáreas han sido devoradas por un fuego que no solo consume bosques: expone el ajuste y la fragilidad de las políticas de prevención. Mientras los gobernadores exigen la Emergencia Ígnea, el ecosistema milenario del sur argentino enfrenta una herida que tardará siglos en sanar.

​Por Redacción de Argentina24

​La Patagonia ya no huele a pinos y aire puro; huele a muerte y madera calcinada. Lo que comenzó como una temporada de verano bajo una sequía histórica —la más severa en seis décadas— se ha transformado en un "apocalipsis ígneo" que avanza sin control sobre cuatro provincias.

​Desde las estepas de La Pampa hasta los bosques milenarios de Los Alerces en Chubut, el mapa patagónico es una herida abierta. Los datos son estremecedores: en lo que va de enero de 2026, el fuego ya se cobró la superficie equivalente a diez veces la Ciudad de Buenos Aires.

​Un ecosistema en jaque

​Para la mirada ecológica, la pérdida no se mide solo en hectáreas, sino en biodiversidad irrecuperable. Un alerce que tarda entre 3.000 y 5.000 años en crecer se convierte en cenizas en sólo 30 minutos, advierten especialistas en restauración ambiental. La destrucción de la capa orgánica del suelo y la muerte de fauna autóctona como huemules, pudúes y monitos del monte rompen ciclos biológicos que los expertos consideran "puntos de no retorno".

​La sequía extrema, exacerbada por el cambio climático, ha convertido a la vegetación en combustible seco, pero el factor humano —ya sea por negligencia o por intencionalidad ligada a intereses inmobiliarios— sigue siendo la chispa principal.

​El frente político y el pedido de Emergencia Ígnea

​Ante la magnitud del desastre, los gobernadores patagónicos dejando de lado sus diferencias políticas y ´partidarias buscan conformar un bloque de emergencia y reclaman al Gobierno Nacional de manera unánime una Ley de Emergencia Ígnea para compensar la falta de recursos y denuncian, por ejemplo,  que el Sistema Nacional de Manejo del Fuego opera con un presupuesto desactualizado frente a una inflación que devora los costos de los aviones hidrantes.

​El desamparo a los brigadistas y demás trabajadores que le ponen el cuerpo a las llamas en condiciones extremas es otro de los reclamos y exigen mejores equipos y estabilidad laboral. La burocracia y el fuego son letales, por ello buscan con la ley la contratación directa de medios aéreos y la llegada de fondos de asistencia para los productores que han perdido todo su ganado en las zonas de estepa.

​La Tierra que no espera

​"No estamos ante un incendio más, estamos ante el colapso de un modelo de gestión del territorio", señalan desde las asambleas ambientales de la zona. La Patagonia está enviando una señal de auxilio. Si la respuesta política sigue llegando a paso de tortuga mientras el fuego avanza a la velocidad del viento, lo que quede para el próximo invierno será un desierto de cenizas donde antes hubo vida.

​Cifras del desastre ambiental (Enero 2026)

​Emisiones de CO2: Se estima un pico récord de liberación de carbono a la atmósfera en la región.

​Suelos: El 40% de la superficie quemada presenta daños de "severidad alta", lo que impedirá la regeneración natural por décadas e incluso siglos.

​Agua: Las cenizas en las cuencas hídricas ya afectan la calidad del agua en poblaciones cercanas.

La Emergencia Ígnea en el Congreso

A nivel legislativo, se viene una fuerte pulseada política para lograr que el Congreso trate la Emergencia Ígnea. Si bien, nos encontrarnos en período de sesiones Extraordinarias, el Congreso Nacional solo puede debatir los temas que el Poder Ejecutivo incluya en el temario de las mismas.

​Por lo tanto, será todo un triunfo para los gobernadores patagónicos y bloques opositores si logran con presión que el presidente Javier Milei incorpore el proyecto de Emergencia —que propone destrabar aportes del Tesoro Nacional (ATN) y agilizar la contratación de aviones hidrantes— en la agenda que se reactivará el próximo 2 de febrero.

Sin embargo, desde el oficialismo ya salieron a decir que la prioridad está en el endurecimiento de penas mediante reformas al Código Penal, más que en la declaración de emergencia presupuestaria. El éxito del tratamiento dependerá de si los gobernadores logran un bloque de legisladores para que el Ejecutivo ceda ante la magnitud de las 230.000 hectáreas ya devastadas.

 

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