Jerusalén, 30 de marzo de 2026. Lo que debió ser una jornada de fe y recogimiento se convirtió en un escándalo diplomático internacional. Por primera vez en siglos, la policía de Israel impidió que las máximas autoridades de la Iglesia Católica en la región - el Patriarca Latino de Jerusalén, Cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el Custodio de Tierra Santa- ingresaran a la Basílica del Santo Sepulcro para oficiar la misa privada del Domingo de Ramos.
El Incidente: Un "Precedente Grave"
Según el comunicado emitido por el Patriarcado Latino de Jerusalén, el acceso fue denegado pese a que las autoridades eclesiásticas habían acatado previamente todas las restricciones de seguridad vigentes debido al conflicto armado con Irán (que limita las reuniones públicas a un máximo de 50 personas).
La justificación de Israel: La policía alegó "motivos de seguridad" y la supuesta falta de refugios antiaéreos adecuados en el recinto ante la amenaza de ataques con misiles.
La respuesta eclesiástica: El Patriarcado calificó la medida de "manifiestamente irrazonable y desproporcionada", subrayando que se trataba de una ceremonia privada y que este bloqueo constituye una violación al Statu Quo de los Lugares Santos.
Repudio Internacional y Crisis Diplomática
La acción generó una oleada de críticas de potencias occidentales y organismos internacionales:
Vaticano: El Papa León XIV, durante el rezo del Ángelus, expresó su profunda tristeza por el hecho de que tantos fieles y pastores no puedan vivir plenamente los ritos de la Semana Santa, llamando a los líderes a "abrir caminos de reconciliación".
Unión Europea: La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, denunció una "violación de la libertad religiosa" y exigió que se garantice el carácter multirreligioso de Jerusalén.
España y Francia: El presidente Pedro Sánchez calificó el hecho como un "ataque injustificado a la libertad de culto", mientras que Emmanuel Macron alertó sobre la preocupante multiplicación de violaciones a la independencia de los lugares santos.
Italia: El gobierno italiano presentó una protesta formal y convocó al embajador de Israel para exigir explicaciones.
Rectificación y Estado Actual.
Ante la presión internacional unánime, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se vio obligado a rectificar en las últimas horas del domingo. A través de un comunicado, anunció que ha dado instrucciones para que el Cardenal Pizzaballa tenga "acceso total e inmediato" a la Basílica para el resto de las celebraciones de la Semana Santa.
El Patriarcado Latino agradeció la intervención del presidente de Israel, Isaac Herzog, para destrabar el conflicto, aunque el clima de desconfianza persiste mientras se preparan las liturgias del Triduo Pascual bajo un estricto control militar.