El mundo recibió su peor noticia de realidad científica. El Boletín de Científicos Atómicos ha situado las
manecillas del Reloj del Apocalipsis a solo 85 segundos de la medianoche. Si bien la sombra de la guerra
nuclear y la Inteligencia Artificial militarizada pesan en la decisión, es la aceleración del cambio climático
la que actúa como el motor silencioso pero implacable de este conteo regresivo.
El fin de la tregua de los 1.5°C
Lo que durante una década fue una advertencia y un objetivo político, hoy es una cifra consolidada en
los termómetros globales. Tras cerrar un 2025 con récords de temperatura asfixiantes, la comunidad
científica confirma que hemos superado el umbral de los 1.5°C de calentamiento respecto a la era
preindustrial.
Este no es solo un número: es la diferencia entre la supervivencia y el colapso de ecosistemas enteros.
La persistencia de olas de calor en el Cono Sur y tormentas invernales catastróficas en el hemisferio
norte son las cicatrices visibles de una atmósfera que ya no puede autorregularse.
Deshielo Ártico y Antártico
El informe que acompaña al Reloj destaca que el deshielo en la Antártida y el Ártico está alterando las
corrientes oceánicas a una velocidad que los modelos climáticos de hace cinco años no alcanzaron a
prever. La pérdida del efecto albedo —el espejo de hielo que rebota el calor solar— está creando un
círculo vicioso: a menos hielo, más calor absorbido por el océano; a más calor, menos hielo.
La diplomacia climática en terapia intensiva
El Boletín ha sido especialmente duro con los resultados de la pasada Cumbre Climática COP30 en
Belém. A pesar de estar en el corazón de la Amazonía, los líderes mundiales no lograron establecer un
calendario vinculante para el fin de la era de los combustibles fósiles. Estamos tratando una
hemorragia sistémica con parches de colores;, declaró uno de los miembros del panel; y aseguró que
la tecnología para la transición existe, pero la voluntad política sigue anclada en el siglo XX"
Un llamado a la "Sabiduría Climática"
Para que el Reloj retroceda en 2027, las recomendaciones son drásticas y no admiten esperas:
Desmantelamiento de subsidios fósiles: Transferir los flujos financieros del petróleo hacia la
infraestructura de almacenamiento verde.
Gobernanza de la Geoingeniería: Regular las tecnologías de captura de carbono para que no sean una
"licencia para seguir contaminando".
Justicia para el Sur Global: Financiar de forma masiva la adaptación de los países que, sin ser los grandes
emisores, están sufriendo la mayor pérdida de biodiversidad y vidas humanas.
El mensaje es claro: el tiempo no se agota por falta de soluciones, sino por falta de urgencia. A 85
segundos del final, la naturaleza ya no espera a la diplomacia.
Sobre el Reloj del Apocalipsis
Tras la Segunda Guerra Mundial fue creado este reloj simbólico, también llamado Reloj del Juicio Final, y
es mantenido desde el año 1947 por la Junta Directiva del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de
Científicos Atómicos) de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, que usa la analogía de la especie
humana estando siempre «a minutos de la medianoche», donde la medianoche representa la
«destrucción total y catastrófica» de la humanidad. En un primer momento, la analogía representaba la
amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos y todo
nuevo desarrollo en las ciencias y nanotecnología que pudiera causar daños irreparables a la especie
humana y al planeta.