Kicillof planteó en Nueva York su modelo alternativo a Milei y buscó hablarle a Wall Street

Kicillof planteó en Nueva York su modelo alternativo a Milei y buscó hablarle a Wall Street

El gobernador bonaerense desembarcó en Nueva York con una doble agenda: discutir con empresarios e inversores las oportunidades productivas de la provincia y, al mismo tiempo, presentar ante académicos una mirada diferente sobre el rumbo económico de Javier Milei. La gira coincidió con la presencia del Presidente en la Asamblea General de la ONU.

Nueva York se convirtió por unas horas en escenario de dos agendas argentinas que transcurrieron en paralelo. Mientras Javier Milei se prepara para defender ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su programa económico y su alineamiento internacional, Axel Kicillof llegó a la ciudad con una hoja de ruta diferente: reunirse con inversores, acreedores y empresarios y plantear que existe otra manera de pensar el desarrollo argentino. 

El gobernador de la provincia de Buenos Aires combinó en su primera jornada reuniones financieras con una exposición académica en The New School. El mensaje buscó atravesar dos públicos distintos pero conectados: el mundo de las finanzas, interesado en la capacidad de pago y las oportunidades de inversión, y los ámbitos académicos y políticos, donde Kicillof presentó sus cuestionamientos al rumbo adoptado por la administración nacional.

No fue solamente una visita institucional. El viaje ocurre además después de que el gobernador lanzara en Avellaneda una convocatoria para construir una alternativa política nacional frente al Gobierno de Milei.

La mesa con los bonistas

Uno de los encuentros centrales fue con una decena de fondos de inversión que poseen títulos de deuda de la provincia de Buenos Aires. La reunión tuvo un componente económico concreto: mostrar la situación financiera bonaerense y transmitir previsibilidad a los acreedores.

La Provincia viene de realizar el 1° de septiembre un pago de aproximadamente 420 millones de dólares. Con esa cancelación, según los datos difundidos por la administración bonaerense, los pagos acumulados desde la reestructuración de la deuda alcanzaron unos 3.000 millones de dólares y el canje comprendió al 97,66 por ciento de los títulos involucrados. 

El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, fue quien presentó ante los acreedores el esquema de vencimientos y la programación financiera provincial. La intención, según la información oficial, fue remarcar la capacidad de pago de la provincia y su compromiso con las obligaciones asumidas. 

La presencia de los fondos no es un dato menor. Entre las firmas que participaron del encuentro aparecen administradoras de gran peso internacional, mientras que también se sumó BlackRock, que, aunque no tiene bonos bonaerenses según la reconstrucción periodística, pidió participar de la reunión. 

El mensaje de Kicillof buscó así combinar dos cuestiones que suelen aparecer separadas en el discurso político: discutir el modelo económico y, simultáneamente, mostrar capacidad de administración financiera.

Después de los bonistas, los empresarios

La segunda escala fue una reunión con representantes de más de 20 empresas vinculadas con la Argentina y con la provincia de Buenos Aires.

La agenda incluyó sectores como energía, minería, petróleo y gas, biotecnología, comercialización de granos y servicios tecnológicos. La administración bonaerense presentó la reunión como una oportunidad para mostrar proyectos vinculados con producción, innovación e infraestructura. 

La particularidad de la gira es que Kicillof no fue a Nueva York únicamente a cuestionar al Gobierno nacional. También buscó hablar con quienes toman decisiones de inversión.

Ese punto resulta relevante porque parte de la discusión económica argentina se juega precisamente en la capacidad de atraer capital, generar infraestructura y ampliar la producción. En ese terreno, el gobernador intentó presentar a Buenos Aires como un territorio con capacidades industriales, científicas y productivas que pueden ser aprovechadas.

El contraste con Milei apareció explícitamente en su discurso.

Kicillof sostuvo que Argentina atraviesa una oportunidad vinculada con la transformación del escenario internacional, pero consideró que las políticas nacionales están desaprovechando ese contexto. Según su planteo, el país debería combinar recursos naturales, industria, ciencia y tecnología y generación de empleo en una estrategia de desarrollo más amplia. 

El contrapunto con Milei

La coincidencia temporal con la presencia de Milei en Nueva York le otorgó a la gira una dimensión política inevitable.

El Presidente llegó a Estados Unidos para participar de la Asamblea General de la ONU, en una agenda internacional marcada por su vínculo con Donald Trump y por la defensa de su programa económico. Kicillof, en cambio, buscó construir otro relato sobre la inserción argentina en el mundo.

El gobernador planteó que el país necesita una estrategia de desarrollo que no se limite a la explotación de recursos, sino que incorpore producción industrial, empleo, innovación y protección ambiental.

Uno de sus cuestionamientos estuvo dirigido al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Su posición es que la política de inversiones debería contemplar tanto grandes proyectos como pequeñas y medianas empresas y promover cadenas productivas con generación de empleo. 

No se trató, por lo tanto, de rechazar la inversión extranjera como concepto. La discusión que planteó Kicillof estuvo centrada en las condiciones y objetivos de esa inversión: qué sectores desarrolla, cuánto empleo genera, qué valor agregado produce y qué relación mantiene con la estructura productiva nacional.

Una discusión que salió de Buenos Aires

Antes de encontrarse con los empresarios y los fondos, Kicillof participó de una actividad en The New School titulada “América Latina en la encrucijada: el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado”.

Ante académicos, economistas y especialistas internacionales, el gobernador sostuvo que Argentina y América Latina enfrentan oportunidades derivadas de la transformación del escenario global.

Su propuesta incluyó una mayor integración regional. Kicillof planteó que América Latina debería fortalecer su capacidad de negociación como bloque para enfrentar un orden internacional en transformación. 

La idea conecta directamente con el discurso que había pronunciado pocos días antes en Avellaneda, donde llamó a construir una alternativa política nacional y cuestionó la orientación del Gobierno de Milei.

De ese modo, la gira neoyorquina funcionó como una extensión internacional de un debate que el gobernador viene desarrollando dentro del peronismo: qué modelo económico y productivo ofrecer frente al programa libertario.

La política también viajó en la valija

La agenda económica se mezcló inevitablemente con la política.

Kicillof tiene previsto participar de un encuentro junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. También tiene programada una conferencia en la Universidad de Columbia. 

La presencia junto a Mamdani tiene además un componente simbólico. El alcalde neoyorquino se convirtió en una figura de referencia de una corriente progresista estadounidense que plantea políticas diferentes respecto de vivienda, transporte e impuestos. Su enfrentamiento político con Trump convirtió a Nueva York en otro escenario del debate sobre modelos de gobierno.

Sánchez, por su parte, mantiene diferencias públicas con Milei y ya había compartido espacios políticos internacionales con Kicillof.

Así, la gira bonaerense terminó adquiriendo una doble dimensión: económica y política.

El desafío de convencer más allá de la interna

Kicillof intenta proyectar su discusión fuera de las fronteras de la provincia. Para eso necesita hablar con empresarios, inversores y organismos financieros, pero también con universidades, centros de pensamiento y dirigentes internacionales.

La reunión con los bonistas ofrece una señal concreta: la Provincia busca mostrar que puede administrar su deuda y sostener sus compromisos financieros. La reunión con empresarios apunta a otro objetivo: presentar a Buenos Aires como un espacio de oportunidades productivas. 

El tercer componente es político: instalar una narrativa económica alternativa al Gobierno nacional.

La gira no resuelve, por supuesto, el debate sobre cuál de esas estrategias tendrá mejores resultados. Pero deja planteadas dos visiones contrapuestas sobre la inserción de Argentina en el mundo.

Mientras Milei apuesta a una apertura económica acompañada por un fuerte alineamiento internacional con Estados Unidos, Kicillof propone combinar integración regional, industria, empleo, ciencia, tecnología y aprovechamiento de los recursos estratégicos.

Nueva York fue, esta vez, el escenario elegido para presentar esa disputa ante inversores y académicos.

Y en una ciudad donde conviven Wall Street, las universidades y el corazón diplomático de Naciones Unidas, el gobernador bonaerense intentó llevar su discusión un paso más allá de la interna argentina: convencer de que también existe una alternativa económica para la Argentina que mira hacia el mundo sin resignar la idea de desarrollo nacional.

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