"Con 920 familias en la calle y una producción herida de muerte, FATE apaga sus máquinas tras décadas de historia. El colapso de la mayor fabricante de neumáticos de Argentina expone la fragilidad del capital nacional frente a un modelo que prioriza el mercado externo, dejando un tendal de comercios cerrados y una crisis PyME que no encuentra piso."
Por Redacción Argentina 24 Miércoles, 18 de febrero de 2026
Un capítulo fundamental de la historia industrial argentina llegó a su fin hoy. FATE, la emblemática fabricante de neumáticos con más de 80 años de trayectoria, cerró definitivamente las puertas de su planta en Virreyes, San Fernando. El saldo es devastador: 920 trabajadores en la calle y una herida profunda en el corazón productivo del Conurbano Bonaerense.
Las causas del colapso
Desde la dirección de la empresa, vinculada a la familia Madanes Quintanilla, la explicación fue tajante: "Inviabilidad competitiva". La combinación de una apertura indiscriminada de importaciones —principalmente neumáticos chinos que ingresan a precios sustancialmente menores— y una caída estrepitosa del consumo interno hicieron que sostener la producción fuera imposible.
"Se liquida todo y se baja la persiana", sintetizaron fuentes cercanas a la firma. Por su parte, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) denunció que el cierre es una "maniobra ilegal" para eludir compromisos laborales y reabrir, eventualmente, bajo condiciones de precarización. La tensión en la puerta de la fábrica es total, con trabajadores resistiendo y la policía custodiando los accesos.
El trasfondo político: Desprecio al capital nacional.
La relación entre Javier Madanes Quintanilla y el Ejecutivo nacional ya venía erosionada. El empresario había advertido meses atrás sobre un "menosprecio al capital nacional" por parte de la gestión de Javier Milei. La respuesta oficial, fiel al estilo del presidente, no se hizo esperar, calificando la situación como una consecuencia natural del mercado y recordando viejos enconos con el "círculo rojo".
Mientras la CGT confirma un paro nacional para mañana 19 de febrero en rechazo a la Reforma Laboral que se debate en Diputados, el caso FATE se erige como el símbolo más crudo de lo que diversos sectores califican como un "industricidio".
El termómetro del desempleo y la crisis PyME
El cierre de FATE no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una sangría que no se detiene. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y diversas cámaras empresariales como ENAC, el panorama para el sector privado es crítico:
Empresas cerradas: En lo que va del gobierno de Javier Milei, se estima que cerca de 22.000 empresas han dejado de existir, dándose de baja del sistema de ART.
Impacto en PyMEs: Solo en el rubro de pequeñas y medianas empresas, se calcula que más de 16.500 pymes y comercios bajaron sus persianas debido a la recesión, el aumento de costos fijos (tarifas y alquileres) y el desplome de las ventas, que promedió una caída del 13,2% en comercios minoristas.
Pérdida de empleo: Esta destrucción del tejido productivo se traduce en cifras alarmantes de desocupación, con una pérdida acumulada de aproximadamente 280.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado desde diciembre de 2023.
La industria nacional enfrenta hoy su desafío más difícil: sobrevivir a un modelo que prioriza la competencia externa sobre la fabricación local, mientras el mostrador de los negocios de barrio sigue vaciándose.