Denunciaron a Mercado Libre por cobrar tasas usurarias a los argentinos en sus prestamos.
Denunciaron a Mercado Libre por usura y aseguran que cobra tasas 20 veces más altas que en Brasil.
"Se aprovechan de quienes necesitan dinero para llegar a fin de mes", dijo Gabriel Solano en su denuncia. En Argentina la tasa efectiva puede llegar a 1375% contra el 63% que la empresa cobra en Brasil.
El exlegislador porteño Gabriel Solano denunció a Mercado Libre por aplicar tasas de interés que, en algunos créditos otorgados a través de Mercado Pago, alcanzarían un Costo
Financiero Total Efectivo Anual del 1.375%.
Detrás de ese porcentaje difícil de dimensionar hay personas concretas: trabajadores, jubilados y familias que, excluidos del sistema bancario tradicional, recurren a préstamos digitales para comprar alimentos, pagar servicios o simplemente llegar a fin de mes. La facilidad para obtener el dinero contrasta con una deuda que puede crecer rápidamente hasta volverse prácticamente impagable.
“Estamos ante un verdadero mecanismo de usura, que se aprovecha de quienes necesitan dinero para llegar a fin de mes”, sostuvo Solano al presentar la denuncia.
Las tasas aplicadas por Mercado Pago ya habían generado fuertes cuestionamientos públicos. El periodista Ernesto Tenembaum calificó esta situación como “el colmo del abuso”, al advertir sobre las condiciones extremadamente gravosas que enfrentan los usuarios de la plataforma.
La comparación con Brasil profundiza los interrogantes. Según los datos difundidos, mientras en la Argentina el costo financiero anual puede superar el 1.300%, en el país vecino sería del 63,13%. Esto significa que un usuario argentino podría terminar afrontando un costo hasta 21 veces superior por un crédito similar.
Solano fundamentó su presentación en el artículo 175 bis del Código Penal, que sanciona a quienes, aprovechándose de la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de una persona, le imponen intereses o ventajas económicas evidentemente desproporcionadas.
El punto central de la denuncia no es solamente financiero, sino también social. Quienes aceptan estos préstamos no suelen hacerlo para invertir o consumir bienes de lujo. En muchos casos, se endeudan porque no tienen otra alternativa inmediata. Esa necesidad convierte la supuesta facilidad del crédito en una trampa: el dinero llega en pocos minutos, pero la deuda puede acompañar al usuario durante meses.
“Mercado Pago está haciendo un negocio extraordinario con la necesidad de millones de trabajadores que no pueden acceder al crédito bancario”, cuestionó el dirigente del Partido Obrero.
Solano también comparó estas condiciones con las ofrecidas por el Banco Nación, que otorga préstamos a tasas considerablemente inferiores y dispone de programas de refinanciación para deudores en mora con tasas del 12% y el 14%, según señaló.
El crecimiento del negocio crediticio de Mercado Libre resulta significativo. De acuerdo con el último balance citado, la actividad financiera ya representa el 64,3% de la facturación de la compañía en la Argentina, casi el doble de los ingresos obtenidos mediante el comercio electrónico.
La discusión, por lo tanto, excede a una empresa o a una tasa determinada. El interrogante de fondo es cuánto puede cobrarse por prestar dinero a una persona desesperada antes de que el crédito deje de ser una herramienta de ayuda y se transforme en una forma de explotación.
Cuando una compañía obtiene buena parte de sus ingresos prestando dinero a quienes el sistema bancario dejó afuera, el Estado tiene la obligación de intervenir, investigar y establecer límites. La inclusión financiera no puede consistir en ofrecer créditos rápidos a cambio de condenar a las familias a una deuda imposible de pagar.

