Noviembre registró un superávit récord de USD 2.498 millones, por adelanto de exportaciones por la eliminación de retenciones.
Argentina cerró noviembre con un ingreso récord de dólares por exportaciones. El Gobierno celebró con entusiasmo un superávit comercial que presentó como una señal inequívoca de éxito. Pero cuando se corre el velo y se mira la letra chica, la historia es bastante menos virtuosa.
En noviembre, la balanza comercial registró un superávit de USD 2.498 millones, el más alto desde mayo de 2024. El dato fue rápidamente capitalizado por el oficialismo, que lo mostró como prueba de que la apertura, la desregulación y el nuevo esquema tributario empiezan a rendir frutos.
Pero lo cierto es que detrás de ese resultado no hay un boom exportador argentino, sino una combinación de incentivos fiscales transitorios y decisiones anticipadas. La eliminación de retenciones a distintas exportaciones, incluida la soja y otros productos primarios, durante dos días de septiembre en un oscuro pacto con las grandes cerealeras, fue determinante para empujar declaraciones de exportación y liquidaciones concentradas en noviembre. Los exportadores aceleraron ventas y embarques ante la ventana de beneficios fiscales.